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lunes, 22 de junio de 2009

CIERRE DE TALLER DE CUENTOS...






Son algunas de las hermosas fotos que sacaron los animadores Franz y Paulina para este hermoso cierre del Taller. Faltó sólo la Sra. Cotty para que fuera perfecto.
Gracias por todo. Fue muy bello compartir sus vivencias en la literatura:sus alegrias y sus penas.

Hasta siempre...y no se olviden de escribir.

domingo, 7 de junio de 2009

"La cultura es una parte importante del desarrollo de las personas"



La personera de Gobierno, Elisabeth Ríos Hoyos, se refirió al programa "Creando Chile en mi Barrio" que espera potenciar el área cultural en las poblaciones...
Sobre este programa cultural que parte en Calama y la realización del encuentro de cultores indígenas que se llevó a cabo en el poblado de San Pedro de Atacama, conversamos con la secretaria regional ministerial de Cultura.
¿Qué es lo que se pretende realizar en Calama con el proyecto "Creando Chile en mi Barrio"?

Este es un hito cultural que está dentro del programa de la Presidenta Michelle Bachelet donde se eligieron a 200 barrios a nivel país para trabajar con el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, para que no solo hubiera un desarrollo urbanístico, sino que también estuviera la cultura como una parte importante en el desarrollo de las personas.

En Antofagasta, ya tenemos instalados tres barrios . Este es un programa que tiene una duración de dos años y que tiene por objetivo trabajar en el desarrollo artístico y cultural de las personas integrantes de ese barrio.

Este trabajo se realiza a través de dos animadores culturales que ya están instalados en el lugar, donde van a trabajar en las oficinas de las juntas vecinales para apoyar a los vecinos.

¿Cómo parte este programa?

Lo primero que se realiza es un diagnóstico, para conocer las necesidades de este barrio y así tener indicadores sobre los bienes culturales a los que ellos han tenido acceso, para así poder consolidar el programa. Primero se van a realizar itinerancias culturales, para que ellos tengan acceso a todos los bienes culturales, capacitarlos y crear un producto. De este programa pueden aparecer grupos folclóricos, de danza, musicales, entre otros.

La idea es que además ellos puedan gestionar la cultura a través de los fondos y las líneas de financiamiento que tiene el Gobierno, como también incorporar a su barrio bienes culturales como: murales, esculturas y el desarrollo de una calle...

¿Con este programa ya han tenido experiencias positivas en Antofagasta?

Sí, nosotros llegamos a Antofagasta a un sector barrial donde el gran problema que tenían era la droga, que es un tema que está en los sectores populares por lo que se empezó a trabajar con los niños del sector. Al principio, fue complicado trabajar porque las personas nos miraban con desconfianza, pero comenzamos talleres con los niños, donde se les enseñó malabarismo, talleres de pintura y poco a poco se fueron incorporando las mamás, los hermanos y así hemos ido trabajando.

Cuando estamos en el proceso de diagnóstico, de igual forma vamos realizando actividades de acercamiento con la comunidad y lo último que hicieron en Antofagasta, fue un encuentro de desarrollo personal y conocimiento de audiencia, que se realizó primero con el cantante nacional Florcita Motuda y después con la actriz Malucha Pinto.

¿Entonces depende de las iniciativas que surjan de los mismos vecinos, los proyectos que se pueden llevar a cabo?

Este programa es participativo y ciudadano, hay un acuerdo y un dialogo con los dirigentes y los vecinos quienes conformarán un "Comité Barrial", cuya idea es crear una identidad barrial.

¿Quién financia este programa?

El financiamiento del programa, en lo que se refiere a contratación de artistas y talleres está a cargo del Consejo de la Cultura, pero lo que se refiere a intervenciones mayores, la idea es que las juntas de vecinos se organicen y presenten proyectos al Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) o al Fondart. Esperamos que después de dos años de haber contado con monitores culturales, aprendido a llevar a cabo proyectos, realizado intervenciones en el barrio, los mismos vecinos puedan seguir presentando más iniciativas culturales.

Francis Reyes Ramírez

espectaculos@mercuriocalama.cl

PROGRAMA CREANDO CHILE EN MI BARRIO

PROGRAMA CREANDO CHILE EN MI BARRIO

1.- OBJETIVO GENERAL
Organizar un concurso de cuentos en los barrios intervenidos por el Programa "Creando Chile en mi Barrio", en la Región de Antofagasta.

2.- OBJETIVOS ESPECIFICOS
- Fomentar el sentido de pertenencia e identificación de los vecinos con sus respectivos barrios
- Rescatar la identidad de cada uno de los barrios
- Fomentar el hábito de escritura y lectura entre los vecinos de los barrios
-Publicar un texto con los trabajos ganadores en cada barrio.-
Para lograr estos objetivos generales y específicos, se necesitará la realización de un Taller Literario para preparar a los futuros escritores de los barrios intervenidos.


DESCRIPCIÓN Y OBJETIVOS DEL CURSO O TALLER:
Breve taller de escritura creativa ( 8 sesiones), orientado especialmente para quienes quieran iniciarse en la composición de cuentos.

Cada clase (programadas en 2 horas pedagógicas, es decir, 90 minutos), contiene:
•Contenidos básicos
•ejercicios de escritura o actividades
•consejos de autores célebres.

Requisitos para inscribirse:
•Ser pobladores o habitantes de:Jorge Alessandri, Progreso-Esperanza-Escondida y Balmaceda, en Antofagasta

PRODUCCIONES LITERARIAS... "EN MI BARRIO ME QUEDO YO"




¡Hola!... Soy una persona común y corriente, como todos ustedes, y me gustaría compartir miles de anécdotas que me pasaron en este, mi barrio, la población Nueva Balmaceda, donde tengo miles de recuerdos lindos.
Cuando era pequeña, con mi familia vivíamos en un pequeño terreno que habían tomados mis padres. Mi casita era de Cholguán, con piso de tierra. Era una casita acogedora para mí, porque con el sólo hecho de vivir con mis padres, era todo lindo. Yo tengo más hermanos que son: mi hermana mayor, que se llama Berta Alicia. Después sigo yo, Anita María: la traviesa, juguetona, marimacha peleadora, risueña y bien amiguera. La tercera es mi hermana Francis y luego, el conchito (un varón), mi hermano Rafael.
Más o menos yo tenía 7 años, cuando un día mi mamá nos dijo:-nos vamos a cambiar de casa. Es mucho mejor que ésta y queda en el sector norte. Mi papá le dijo: -¿estás loca? , ¿Cómo se te ocurre?... irnos a un lugar tan lejos. Si aquí estamos cerca del centro y de mis padres. Pero igual mi mami dijo la última palabra, y nos fuimos.
Llegamos a un terreno grande, pero de arena. Estábamos cerca de las faldas del cerro, pero me gustaba, porque se podía correr y había muchas familias con sus hijos. También mis tíos habían llegado ahí, y me hacía más feliz tenerlos cerca. La casa que nos tocó tenía dos piezas grandes, pero no tenía baño: había uno para toda la población; así que mi papito usó su astucia y nos construyó un baño. Era un hoyo hondo, con una taza de madera para sentarnos y lo cerró completo para que no nos viera nadie. A mí me daba mucho miedo. Siempre pensaba, que me iba a ir con taza y todo al hoyo: así que hacía rapidito y me salía.
Bueno así mi papá empezó a construir más piezas, porque estábamos muy apretaditos, durmiendo y cocinando en la misma habitación. Yo estaba feliz. Era grande el terreno que nos tocó, y pasaron unos años. Me hice de muchos amigos.
Me acuerdo que un día hicieron una cancha de arena y formaron un equipo de fútbol de niños y niñas. Por supuesto yo estaba en el equipo. Me encantaba jugar al fútbol, y mi papito... haciéndome barra. Cuando estaba jugando metí un gol de cabeza y había un viejo, bien gordo y pelado, que me gritó:-¡mecha de clavo!-, porque se me pararon los pelos cuando le pegué a la pelota y yo le grité:-¡viejo, retuta tutata! No me había dado cuenta lo grosera que fui, pero... igual ganamos.



Me gustaba muchos jugar con hombres. Todos me decían:
- ¡marimacha!
- ¡tres cocos!
... y miles de otras cosas, pero a mí no me importaba, porque los juegos de hombres eran divertidos. Jugaba a las bolitas y siempre ganaba o sino, en la noche, a la guerra. Me escondía en la cancha de fútbol, que ahora lo tiene la escuela G-111.También jugaba a las carreras. Esas eran las más divertidas. Corríamos a pie pelado, no me dolían: estaba acostumbrada. Lo que me dolía eran los palmazos, que me daba mi mamá, cuando llegaba toda sucia y piojenta. Pero no me importaba: igual, después me dejaba salir. Yo no jugaba mucho con mis hermanas. A ellas le gustaba jugar a las muñecas y a mí, no me gustaba. Tenía muchos amigos, buena y mala onda. Yo era muy chora y disparatera. Un día se me ocurrió jugar a un juego, llamado "a pegarle a los sapos" y yo fui a pegarle a uno, que no estaba jugando, y se me tiró a choro y yo me puse más chora y le dije: -¡que tení cabro hueón… y el cabrito se enojó y ¡ me dio una tunda!, que para nunca más, meterme con un hombre.
Un día mi mamá me dijo que estaba de aniversario la población... así que inscribió a mi hermana mayor. Era muy linda. Compitieron cuatro niñas. Hacíamos concursos de: vender votos, de bailes y muchas otras cosas. Ocupamos el segundo lugar, pero fue divertido. La pasamos súper. Después, al año siguiente, nuevamente estuvo de aniversario la población y salió elegida mi hermana chica. También era muy linda; y por fin, ganamos. Estábamos tan contentos, que mi tío la tomó y la subió a los hombros y todos gritamos: -¡que viva la Reina! y la paseó por toda la población. Cuando la coronaron, se veía lindísima. Tenía un vestido blanco, con una capa preciosa. Yo no sé por qué nunca me sacaron candidata... a lo mejor, porque era muy marimacha y siempre me veía fea, pienso yo. No sé, en realidad.

Un día mi papá nos dijo que nos íbamos a vivir Arica, porque él estaba trabajando allá y casi nunca lo veíamos. Me dio penita ,porque iba a dejar a todos mis amigos. Yo tenía 11 años, cuando nos fuimos.
Mi adolescencia la pasé en Arica y me vine a los 15 años. La pasé bien.
Llegué toda una señorita a la población, cuando la miré me dio una tristeza: ya no sentía esa alegría, que se veía cuando yo estaba chica. Todos estaban grandes y no se veían niños chicos. Le dije a mi papá: - Papá no quiero vivir aquí... es fome la población: me quiero ir. Me puse a llorar y mi papá me dijo: -no seas, tontita. Ya te acostumbrarás.
Había casas nuevas, que le llamaban los módulos y las que vivían ahí no eran de muy buen vivir. Había que andar con cuidado... hasta que me hice de ambiente, de nuevo y me empecé a juntar con niños menores que yo, y jugábamos siempre basquetbol en la cancha. La misma que yo jugaba fútbol, cuando era pequeña. La habían arreglado: tenia piso de cemento y dos aros de básquet. Jugábamos todos los días. Yo sabía jugar, ya que pertenecía a la preselección de Arica, y así formamos un grupo, de niños, muy grande y empecé a querer ,de nuevo, a mi población y amigos.



Nos vinimos de Arica, porque a mi papá lo habían jubilado por enfermedad. Tenía su pierna malita. Empezó a arreglar nuestra casita. Él era bien empeñoso. Al año siguiente falleció, a los 38 años. Tuvo un accidente en la mar: murió junto a mi abuelo, y¿ sabes?... yo estaba muy triste. No quería que nadie viniera al velorio; pero toda esa gente que yo no veía, con las que yo jugué en esta población cuando era chiquita, estaba ahí. Y me sentí contenta, no los saludaba, pero sentía sus presencias y estaba muy sorprendida del cambio que tenían: ya eran grandes y con hijos. Pero yo, estaba en otra... mi hermana mayor estaba embarazada. Tenía dos meses y mi papá nunca lo supo. Es verdad, que cuando alguien muere de la familia, siempre nace otro. Me hubiera gustado, que conociera su primera nieta. Bueno, Dios sabrá, por qué hace las cosas.
Pasaron los años... yo ya era mayor de edad; me refiero a los 21 años. Empecé a jugar menos con mis amigos. Estaba dedicada más a mis estudios, y la gente que vivía en mi barrio, en el cual yo compartía; la mayoría se había ido. No hubo más aniversario. Yo, dedicada al trabajo y a mis carretes,... jajaja...y no me di cuenta cómo pasó el tiempo. Ya tenía 26 años. Me puse a pololear y, quedé embarazada. Tuve un hermoso hijo. Mis primos, también mis hermanos, se unieron al clan de los padres, y empezó nuevamente a formarse ese ambiente: el de ver a los niños jugar en las calles de nuestra población. Me encantaba verlos. Luego, a los 33 años, tuve una niñita que no me deja para nada: va hasta al baño conmigo. Ahora tiene 7 años y mi hijo, 12. Ahora siempre se ve, todos los fines de semana, a los niños jugando; casi los mismos juegos, que jugaba cuando era pequeña... pero aún no sale una como yo: marimacha, peleadora disparatera. Las tenía todas... pero es divertido verlos.
En el año 2006, celebramos, nosotros los pobladores de la nueva Balmaceda, nuestro aniversario. La pasamos súper. Se hicieron partidos de fútbol de damas, varones y niños; competencia de canto; chistes; squetch y muchas otras competencias y... salimos ganadores: ganó mi sobrina. En el año siguiente no se celebró, pero este año el 2008, gracias a los del Consejo de Arte y Cultura, pudimos celebrar un aniversario mucho más grande, donde casi todos participamos. Fue muy lindo, con viaje incluido. Nunca me olvidaré de ese paseo. Resultó casi todo perfecto. Para variar, salimos ganadores... pero hubo una diferencia en esta competición: hubo 2 parejas de candidatos, por alianza, los jóvenes y adultos mayores. Y eso estuvo muy bien, porque ellos, también, tienen todo el derecho de participar.
Bueno esta es una parte de mi historia en mi querida población. Me hubiera gustado seguir narrando, pero no se puede contar mucho. Espero que les haya gustado, ya que me sentí muy emocionada, cuando empecé a recordar viejos tiempos de mi niñez , y por eso..."en mi barrio me quedo yo”

AUTORA: ANA MARÍA

MOISÈS.




Les voy a contar algo que sucedió en mi barrio, Nueva Balmaceda. Esta es una historia que llevo junto a mí, desde hace muchísimos años y que me gustaría que todos ustedes la conocieran.
Por las calles de mi barrio, siempre veía pasar a Moisés: un joven educado, respetuoso, trabajador. Él era bajo de estatura, de ojos color café claro, cabello castaño liso. Al pasar, él siempre me saludaba y decía: -¡hola, señora Rosa! ¿Cómo está?, y yo le contestaba:
- ¡bien, hijo! y tú... ¿cómo estás?
-¡Muy bien, gracias!
- Mándale saludos a tus padres, y él me decía: -¡gracias!, con una sonrisa que siempre lo identificaba.
Moisés tenía muy buena relación con sus padres. Vivía junto a ellos... hasta que un día decidió presentarles a su polola; una joven mujer, de cabellera larga y castaña, de figura delgada y muy linda. Ella tenía dos hijos.
Antes de llevarla a casa ,Don Chuma ,que era el padre de Moisés le dijo a su hijo:, -hijo háceme caso, por favor. Ella no te conviene. Tú sabes que es drogadicta, y además tiene dos hijos que no son tuyos. Moisés le contestó muy enojado:
- esta vez no voy hacerte caso, porque ella es mi cielo, la amo con todo mi corazón. Y con lágrimas en los ojos, sollozando, le dijo a don Chuma:
-Discúlpame, padre mío, que te desobedezca. Yo la elegí y me voy con ella y sus hijos, porque yo la acepté, tal como es.
Moisés estaba muy triste y angustiado, por lo que le estaba sucediendo.
Tomó la decisión de alejarse de la casa y se fue a otra ciudad, a Copiapó, con María y sus hijos.
Al pasar el tiempo, Moisés empezó a consumir drogas, también. Pasaron muchas necesidades, al no tener nada que comer. Todo lo gastaba en drogas. Se empezó a enfermar.
Un día se vio en la necesidad de pedir limosna. Ahí fue cuando se dio cuenta que tenía una familia esperándolo en Antofagasta, que lo podía ayudar. Así que conversó con María y le dijo: -María me tengo que ir. Estoy enfermo y no tengo dinero para pagar un médico, y mis padres me pueden ayudar. Me voy a Antofagasta... y ella le contestó, molesta: - no estoy ni ahí contigo, loco. Yo me quedo aquí, con mis jotes y mis hijos, porque ellos son mis pagner. Se la juegan por esta muñequita, que soy yo. Me salvo sola. no estoy acostumbrada a estar como tú..., pero no te ofenday ,jote.
Al llegar a casa de sus padres, él se encontraba muy enfermo. Tuvieron que hospitalizarlo de emergencia y el médico le dijo a su familia que él tenía cáncer a los huesos y estaba muy avanzado... ¡no podían hacer nada!
Moísés, atormentado por su enfermedad y los recuerdos de su polola, no quería saber de nadie. Sus padres trataban de atender, lo mejor posible, pero no hubo caso. Siempre les decía: -¡Fuera, no quiero verlos!
Estaba lleno de amargura.
Su familia lo colmaban de cuidados, pues se sentían culpables por lo que le estaba sucediendo. Sus padres, buscando consuelo, les llevaron a los hermanos de la fe. Ellos eran Testigos de Jehová, pero ante el desprecio y rechazo de Moisés, tuvieron que retirarse.
Pasaron los días y Moisés se puso peor y no aguantó su enfermedad. El murió junto a los recuerdos de su querida y amada María.
Por eso yo lo llevo siempre en mi memoria: con su especial sonrisa y no como que murió de cáncer a los huesos, sino que, como el joven que murió de amor.


AUTORA: ROSA.

EL ÚLTIMO ADIÓS.




Aquí relato el primer dolor más grande de mi vida. Un 23 de marzo del 2007: Daniela decide dejar este mundo.
Era una joven Universitaria. Tenía 18 años: alegre, cariñosa, espontánea, de cabello largo, negro y ondulado, de una sonrisa muy especial; imposible de explicar. Quienes la conocieron se quedaron con el recuerdo de aquella sonrisa.
Era aproximadamente las 13:15 más o menos. Yo estaba preparando a mi nieto para su siesta, cuando suena el teléfono, contesto: sólo escucho llantos, gritos y una voz angustiada y entrecortada, diciendo… Daniela se murió; pregunto ¿¿qué pasa?? ¿¿Qué pasa??... aló .Se corta la llamada. Una de mis hijas, me dice: - mami no sé qué pasa, pero debemos viajar a Calama; voy a llamar a mi papá y a mis otros hermanos. En media hora todos estaban en casa preparados para viajar. Mi esposo dijo: -Cálmate vieja, que ya nos vamos, pero tómate un tranquilizante.
Ese viaje fue interminable para mí. Pensé que jamás llegaría; por fin llegamos a casa de los consuegros; le pregunté: - ¿es verdad que mi negra se murió? -¿qué pasó?
Él me contestó: -No sé nada; recién Salí del hospital. Todos están donde Jessica. Aquí estoy solo. No sé qué pensar ni qué hacer. No puedo caminar, estoy desesperado, porque no sé qué pasó, con la negra; por favor, dígale a Agustín que me llame.
Nos dirigimos a la casa de mi hija. Entramos y vi muchas personas. Miraba y miraba, como buscando a mi negrita. Llegué al living y todo estaba preparado para el velatorio. Me dio mucha pena y me puse a llorar, desesperadamente a gritos, y se me acerca la otra abuelita de Daniela a consolarme. Nos abrazamos. Le decía: - dígame que no es verdad, que la negra no se murió! Sí, señora gloria, se nos fue, se nos fue nuestra negrita.
El dolor que sentía fue insoportable. No pude controlarme. Volvieron a darme tranquilizante. Pregunte: - ¿Jessica y Félix, dónde están? Me respondieron: - Andan haciendo los trámites en la funeraria. Pasado un rato llegó mi hija con su esposo.
Jessica me abraza y me dice: -Mamita, por favor, tranquilidad. Ya la Daniela se nos fue y lo decidió así; aunque nos dejó con este vacío y este gran dolor; debemos ser fuertes y aceptar su decisión. Yo sufro tanto como usted, pero debemos ser fuertes y apoyar a mis otros 2 hijos, que están deshechos, al igual que el Félix. Ninguno esperábamos este desenlace.
Después de varias horas nos fuimos al instituto médico legal, donde se encontraba el cuerpo de Daniela.

Jessica me dice: .Mamá pídale a la Daniela que le dé la tranquilidad y la fortaleza que me transmitió a mí, cuando la encontramos. El Félix y yo gritábamos y llorábamos, abrazados a ella. Mientras la besaba y le hacía cariño, sentí un frio por todo el cuerpo, y ella, me transmitió una serenidad que no le puedo explicar. En ese momento recordé lo que siempre me decía Jessica:
-Tú eres el pilar de esta casa, si tú estás triste, todos estamos triste y si estás contenta; todos andamos contentos.
Yo hija, no puedo resignarme. Era mi regalona. Deja que llore su partida.
-Mamá, no quiero que se vaya a enfermar. Cuidado con su presión; se acerca mi hija Yasna y me dice:
-Mamá, cálmese. Mire cómo está mi hermana, el Félix y también los 2 niños; piense en los que están vivos. Daniela está descansando.
Después de media hora un enfermero pregunta: - ¿quién va a vestirla? familiares que estaban allí querían hacerlo; mi hija dijo:
- Yo voy a vestir a mi hija. Yo la traje al mundo y yo la visto con mi madre y mi hermana, para despedirla de este mundo.
Entramos a una sala pequeña y muy fría. Allí estaba mi nieta: en una bandeja, tapada con una sábana blanca; al empezarla a vestir, yo tomé su ropa interior y dije:
-Aquí está mi negrita. Jamás pensé que yo iba a vestirla. Siempre pensé en irme yo primero. La abracé, diciéndole:
-¿por qué ,mi niña?, ¿por qué lo hiciste, mi negrita?.No sabes cuánto nos has hecho sufrir. Tomé su calzón. Se lo puse y dije: - en vida eras tan recatada con tu cuerpo. Le tapé sus senos, para que no la vieran más pilucha, pensando que si estuviera viva le daría mucha vergüenza. Mis 2 hijas siguieron vistiéndola.
Llegamos a casa con nuestra Daniela. Se produjo un silencio y una tristeza tan grande, y llantos de sus amigos. Le pregunto a Jessica.- ¿Hija cómo estás? Ella me responde: -bien, mamá, ¿y usted? Yo le respondo… más o menos.
-Mamá por favor rece un Rosario
-No hija no voy a poder, porque me voy a poner a llorar.
-Mami, aquí nadie sabe rezar el Rosario
- Bueno voy a tratar. Empecé a rezar. Lo hice con una tranquilidad y serenidad increíble. Creo, que mi negra me dio esa fortaleza.
Al otro día fue su funeral. Fueron muchas personas con un recogimiento y con un emotivo adiós. Al concluir la ceremonia no hubo gritos, llantos ni desmayos. Mi prima empezó a rezar: fue tan hermoso, que todos la acompañaron en los rezos.

Hoy han pasado… 2 años y 2 meses. Aún tu recuerdo está entre todos los que te queremos. Porque naciste en una fecha inolvidable: el 10 de mayo (Día de la Madre) y te fuiste en una fecha importante, el 23 de marzo (Aniversario de tu ciudad Natal: Calama).
Este escrito, que fui interrumpiéndolo para sorber mis lágrimas es mi ofrenda para ti, mi niña.
Negrita, te fuiste de esta vida… no estás presente entre nosotros, pero vivirás por siempre en mi corazón, hasta el último momento de mi vida
Tu abuela, que siempre te recuerda.

AUTORA: GLORIA